Hace unos días publiqué un comentario global sobre Señora del Destino, (una SúperSeñora por lo demás) la teleserie brasileña que, en mi comprensión del melodrama, marcó un ángulo obtuso. Uno de los personajes secundarios de ella era el de Djenane (fonéticamente, [diyéin], así bien pulento), una prostituta de aproximadamente 50 años, que trabaja en la calle (y antaño instalada en un burdel). Un personaje (más que un personaje: una hembra) que tuvo una muerte trágica: cayó de unas escaleras muriendo instantáneamente. No es objetivamente una muerte tan trágica como lo podría ser el morir en un accidente de tránsito. Más bien es una muerte estúpida. Sin embargo, bajo las condiciones de vida de Djenane, era una muerte trágica. Una muerte indigna para una mujer indigna. Y no es que ella intrínsecamente fuera indigna, al contrario, era una mujer como todas, sino sus circunstancias de vida. ¿De vida? No. De Supervivencia. Djenane respondía a los estímulos vitales biológicos. Pero no vivía. Era una sobreviviente de la biología y la sociedad. Y en esa lucha por sobrevivir, perdió. ¿Cuáles eran sus armas para sobrevivir? Claramente en el porcentaje principal de su biología social, la prostitución, la cual le daba simplemente para alimentarse y vivir en un cuchitril. El último porcentaje, el que melodramáticamente resulta visible para un espectador pasivo como lo es el 99.9 PERIÓDICO de los televidentes, el chantaje que hacía para con Nazaré, la villana de la teleserie, y antigua compañera de prostíbulo. Melodramáticamente, el chantaje la convierte en un personaje de “los malos” inmediatamente. Y, en consecuencia, su muerte es el castigo para restablecer el orden que, con su persona, ha sido alterado. No es así. Justeza es lo que hace ella con respecto a Nazaré. Al oponerse a la villana, se convierte en “buena”. En fórmula matemática, negativo con negativo, suma positivo. Actitudes malas de Djenane + Villana Nazaré = Buena Djenane. Estoy hablando de matemática, ergo debo corroborar la fórmula: hace un bien hacia la última noche de su vida, usando su cuerpo gratuitamente, para darle al viejo Jacques (un viejo viejo viejo viejo viejo viejo viejo pero bien viejo) una noche de placer. De mucho placer parece. Pues ella misma lo obtiene: él la amaba físicamente (¿amor a primera vista? Una nueva discusión), o amaba su aura. Le hace bien a él y se hace un bien a ella, dignificando/rectificando su hembría, haciéndose dama en la cama. Pero acaba muriendo. Su actividad positiva no tiene efectos concretos. ¿Por qué? En un lenguaje naturalista, Djenane viene maldita genéticamente Y por ende su destino es el propio de su posición biológica-social. En su lucha por sobrevivir, fracasa. Y en su muerte es honorablemente vilipendiada por la burla de Nazaré, “Djenane, congelada, como una trucha, ella que decía ser la morena caliente, congelada en una morgue, jajajajaja”. Gran epitafio: indigno para una persona. Digno para la biología-social de Djenane.
¡Viva Djenane! ¡Viva Diyéin! VIVA DJENAAAAaaaaaaaaaaaneeeee……